Es bien sabido mundialmente que el panzudo que se cuela por las chimeneas en Navidad se llama Papa Noel y, tras las campañas de Coca-Cola, viste de impecable rojo y le acompaña su inseparable reno Rudolf.
Antes de la homogenización de estas festividades, en España tenían mucho más tirón los tres Reyes Magos que, por fortuna, todavía luchan en popularidad entre los infantes patrios. En Cataluña y Aragón todavía tratan a palos al tío de Nadal (un prodigioso leño con barretina y manta) para que cague sus regalos entre el 24 y 25 de diciembre. Existen otros personajes navideños más o menos olvidados en las distintas comarcas de nuestros compatriotas. La Chicharrona extremeña, las Anjanas cántabras o l’Anguleru asturiano son algunos de los encargados de traer la magia navideña a nuestras tierras.
El Apalpador gallego
En Lugo, originariamente en las montañas cercanas a O Courel y O Cebreiro, al desarrapado carbonero que visita a los rapaces el 24 de diciembre (o el 31 según la zona) se le llama Apalpador.
Este barbudo pelirrojo está muy preocupado por la alimentación de los retoños gallegos. Es por ello que cada Navidad se acerca a las camas de los chiquillos a tocarles la barriga. Según esté la criatura bien alimentada o no, tanto en cantidad como en calidad de los alimentos, decidirá si deja regalos y nutritivas castañas o carbón.
Realmente, en sus orígenes, este preocupado gigante navideño traía solo castañas a aquellos infantes que pasaban hambre durante el año. Bastante ofrenda para esas épocas de hambruna. Ahora, en los tiempos modernos, también se cuela algún que otro regalo en su cesta de mimbre. Estos presentes los deja escondidos por la casa del retoño, que tendrá que buscarlos para descubrir si ha sido bueno durante el año vigente.
El Apalpador no solo se dedica a comprobar la salud de los niños gallegos en Navidad. El resto del año trabaja como carpintero recogiendo madera del bosque y, en otoño, se apunta apañar castañas en el Magosto como buen conocedor y aficionado de los frutos del castaño.
En el siguiente vídeo podéis disfrutar de cómo los abuelos gallegos recuerdan vívidas sus experiencias con el Apalpador gallego.
Si alguno creéis que el Apalpador es un ser anticuado digno de otras generaciones, debéis saber que tiene hasta su propia página web desde la que podéis escribirle vuestra carta de deseos o descargar el simpático recortable que veis a continuación.

Las imágenes de este artículo son cortesía de O sitio web do Apalpador.






